A diferencia de los suelos sintéticos que deben ser reemplazados por completo cuando se desgastan, un suelo de madera deportivo está diseñado para ser renovado.

Esta es una de sus mayores ventajas económicas y ecológicas. Tras 10 o 15 años de uso intensivo, cuando la capa de barniz ha desaparecido y la madera está rayada, el suelo puede ser lijado.
El proceso de lijado elimina milímetros de la superficie, revelando madera virgen y nueva. Luego se aplica un nuevo sistema de barniz, devolviendo al suelo sus propiedades originales de agarre, brillo y absorción de impactos. Un suelo de madera de alta calidad puede ser renovado entre 4 y 6 veces a lo largo de su vida útil, lo que equivale a más de 50 años de servicio. Esta capacidad de «renacer» convierte al suelo de madera en la opción más rentable y sostenible para los pabellones deportivos.

