Un suelo deportivo profesional requiere un mantenimiento específico para conservar sus propiedades técnicas.

La limpieza diaria debe realizarse con aspiradoras o mopas ligeramente humedecidas, evitando el exceso de agua que podría filtrarse en las juntas y dañar la madera. Los productos de limpieza deben ser neutros y específicos para suelos deportivos; los detergentes ácidos o alcalinos pueden corroer el barniz y alterar el coeficiente de fricción.
En los suelos de madera, cada 2-3 años se recomienda un lijado superficial y una nueva capa de barniz para restaurar el agarre y la protección. En los suelos de PVC, se aplican tratamientos periódicos de sellado para mantener la capa de desgaste en óptimas condiciones. Además, es fundamental controlar la humedad y temperatura del pabellón (40-60% de humedad relativa) para evitar la expansión o contracción excesiva de los materiales. Un mantenimiento preventivo adecuado no solo preserva la seguridad de los atletas, sino que también protege la inversión, extendiendo la vida útil del suelo por décadas.

