Cada paso, frenazo y giro en un pabellón deportivo genera una fricción abrasiva constante.

Para sobrevivir a este castigo diario, los suelos deportivos cuentan con una capa superior especializada conocida como la capa de desgaste. En los suelos de PVC, esta capa está fabricada con PVC 100% puro y tratada con tecnología TPU (poliuretano termoplástico), creando un escudo extremadamente duro y resistente a los arañazos.
Esta capa no solo protege el suelo de las suelas de goma y los tacones, sino que también incluye tratamientos anti-marcas para evitar que el calzado deje feas rayas negras. En los suelos de madera, el equivalente a esta armadura es el barniz de poliuretano curado con luz UV, que penetra en la madera y crea una superficie lisa pero antideslizante. Sin esta capa de desgaste, un suelo deportivo perdería rápidamente sus propiedades técnicas, volviéndose resbaladizo y vulnerable a la humedad. Es esta armadura invisible la que garantiza que la cancha mantenga su rendimiento y su aspecto impecable durante más de una década de uso intensivo.

