Si la superficie visible es la cara del suelo deportivo, las almohadillas amortiguadoras son su sistema de seguridad oculto.

Estas piezas, fabricadas con caucho natural, poliuretano o materiales microcelulares, se colocan estratégicamente bajo las vigas o entre las capas del pavimento. Están diseñadas con una precisión milimétrica para ofrecer la respuesta elástica perfecta.
Cuando un atleta aterriza tras un salto, estas almohadillas se comprimen, absorbiendo la energía destructiva del impacto y protegiendo las articulaciones de lesiones crónicas. Pero su función no termina ahí: gracias a su alta capacidad de recuperación elástica, devuelven parte de esa energía, actuando como un trampolín que asiste al deportista en su siguiente movimiento. Con el paso de los años, estas almohadillas pueden sufrir fatiga del material, pero en los sistemas modulares de alta gama, pueden ser reemplazadas individualmente sin necesidad de cambiar todo el suelo, extendiendo su vida útil y manteniendo la seguridad al máximo nivel.

