Las Juntas de Expansión: Dando Espacio para que la Madera Respire

La madera es un material orgánico y vivo que reacciona constantemente a su entorno.
Con los cambios de humedad y temperatura, las tablas de un suelo deportivo se expanden en verano y se contraen en invierno. Si un suelo de madera se instalara pegado rígidamente contra las paredes de un pabellón, esta expansión natural no tendría a dónde ir. El resultado sería catastrófico: las tablas se empujarían entre sí, causando abombamientos, crujidos y grietas.
Para evitar esto, los instaladores profesionales siempre dejan un espacio de expansión (junta de dilatación) de entre 8 y 12 milímetros alrededor de todo el perímetro de la cancha. Este hueco se oculta discretamente bajo los zócalos o rodapiés, pero cumple una función vital: proporciona el espacio necesario para que la madera respire y se mueva libremente. Además, en canchas muy grandes, a veces se requieren juntas de expansión intermedias. Respetar estos espacios es una regla de oro en la instalación de suelos deportivos, garantizando que el pavimento se mantenga plano, seguro y libre de ruidos molestos durante décadas.

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