La calidad de un suelo deportivo no solo depende de los materiales, sino también de la tecnología utilizada para fabricarlo e instalarlo.

En la fabricación, los suelos de PVC pasan por un proceso de calandrado o extrusión, donde las diferentes capas se prensan bajo calor y presión extrema para fusionarse sin usar pegamentos tóxicos. A menudo, se aplica un tratamiento superficial con poliuretano (PU) para sellar los poros y facilitar la limpieza. En el caso de los suelos de madera, las tablas se secan en hornos especiales para eliminar la humedad y luego se barnizan con resinas UV que se curan con luz ultravioleta, creando una capa protectora durísima.
La instalación es igualmente importante. Un suelo deportivo profesional rara vez se pega directamente al hormigón. Por lo general, se utiliza un sistema flotante. En los suelos de madera, esto implica colocar una estructura de vigas de madera (listones) sobre almohadillas elásticas de goma, creando una cámara de aire que actúa como un resorte. Los suelos de PVC pueden instalarse de forma fija con adhesivos especiales o mediante un sistema móvil donde las tiras se unen entre sí con cinta adhesiva, permitiendo enrollar la cancha para otros eventos. Un proceso de instalación correcto garantiza que el suelo mantenga sus propiedades de absorción de impactos y no genere ruidos molestos al caminar.

