como la NBA o la Euroliga, el suelo no es solo una superficie estática

sino un factor dinámico que influye directamente en el ritmo del juego y la seguridad de los atletas. Durante un partido intenso, la fricción de las zapatillas y la transpiración de los jugadores pueden alterar el coeficiente de rozamiento del parqué en cuestión de minutos. Es aquí donde entra en juego el protocolo de mantenimiento en tiempo real. Los equipos de mantenimiento, a menudo invisibles para el espectador casual, realizan intervenciones rápidas durante los tiempos muertos y descansos entre cuartos. Utilizan mopas especiales de microfibra y soluciones limpiadoras de secado rápido para eliminar la acumulación de polvo y sudor que podría causar resbalones peligrosos.

