Las almohadillas son el «corazón» del sistema. Las de caucho natural, por su resistencia a la fatiga,

son las preferidas en recintos profesionales. Mantienen su grosor y tasa de rebote tras millones de ciclos de compresión, asegurando una absorción de impactos superior al 53%. Las espumas baratas colapsan rápidamente. Al comprar, se debe exigir un informe de deformación permanente por compresión y probar la deformación vertical in situ. Elegir el «corazón» correcto convierte al suelo en un «seguro de por vida» para las articulaciones de los atletas.

