El barniz del suelo deportivo no es solo estético, es una «armadura tecnológica».

Debe ser de poliuretano a base de agua o barniz UV deportivo, libre de benceno y formaldehído, y con una altísima resistencia a la abrasión (generalmente más de 10.000 ciclos). Más importante aún, incorpora micropartículas antideslizantes y un acabado mate o semimate que evita los reflejos de la luz y garantiza un coeficiente de fricción óptimo (0,4-0,7). Este barniz tiene la propiedad de «no resbalar con el agua y agarrar más con el sudor», ofreciendo tracción segura incluso con alta sudoración. Además, su resistencia química protege contra el sudor y las bebidas, permitiendo restaurar su brillo simplemente con un paño ligeramente húmedo. Si la superficie sufre pequeños arañazos, se puede reparar localmente y repintar para restaurar su rendimiento deportivo, reduciendo significativamente los costos de mantenimiento.

