La propiedad antideslizante es un indicador vital para la seguridad en el suelo deportivo.

La normativa establece que el coeficiente de fricción por deslizamiento debe estar entre 0,4 y 0,7. Esta «zona dorada» garantiza suficiente agarre para correr, frenar y cambiar de dirección rápidamente, sin que la fricción excesiva bloquee el pie y cause roturas de ligamentos. Para probarlo, realiza una prueba en húmedo: rocía un poco de agua en la superficie y haz movimientos laterales y paradas bruscas con zapatillas deportivas, notando si hay pérdida de control. También examina la textura superficial y el acabado en barniz UV; un suelo deportivo de calidad no resbala con el sudor y su capa antideslizante no se desgasta prematuramente.

