La obra oculta de los suelos deportivos de madera maciza suele estar bien escondida

pero su seguridad ecológica inferior no debe pasarse por alto. Dado que la cavidad bajo el suelo es un espacio relativamente cerrado, si la ventilación es deficiente o falla el aislamiento antihumedad de la base, es muy fácil que proliferen hongos o aparezcan plagas como las termitas, desmantelando todo el sistema desde el interior. Por ello, realizar un tratamiento integral anticorrosivo y antitermitas en los largueros y el tablero base antes de la instalación es un procedimiento estándar.
El método de tratamiento ha cambiado radicalmente bajo los conceptos ecológicos modernos. Los conservantes altamente tóxicos utilizados en el pasado (como el CCA) han sido completamente eliminados, siendo reemplazados por agentes ecológicos seguros para las personas y el medio ambiente, como los boratos o el cobre-azol. Estos agentes penetran profundamente en las células de la madera mediante tecnología de vacío y presión, formando una barrera protectora duradera que no solo resiste eficazmente la putrefacción por hongos y la erosión de termitas, sino que también evita el roedero por parte de ratones. Este proceso de tratamiento que equilibra la protección a largo plazo con la ecología verde garantiza que el pabellón deportivo mantenga un microentorno inferior limpio, higiénico y libre de riesgos durante décadas de uso.

