Los suelos deportivos de madera maciza son materiales vivos, y la etapa logística y de almacenamiento entre la salida de fábrica y la instalación final tiene un impacto decisivo en su estado definitivo.

Durante el transporte de larga distancia, se debe realizar un embalaje hermético contra la lluvia y la humedad para evitar que la mercancía se inunde o se exponga al sol en el camino. Tras llegar al sitio de construcción, nunca se debe desembalar e instalar inmediatamente; es necesario pasar por un crucial «período de acondicionamiento» (generalmente de 3 a 7 días).
Durante esta fase, el embalaje original debe mantenerse intacto y el suelo debe almacenarse en el propio pabellón donde se va a instalar, permitiendo que absorba plenamente la temperatura y humedad locales. Este proceso, conocido como «segundo equilibrio de contenido de humedad», tiene como objetivo liberar las tensiones internas de la madera, haciendo que se expanda o contraiga hasta alcanzar un estado estable que coincida con el entorno local. Si se instala precipitadamente sin un acondicionamiento adecuado, la madera inevitablemente sufrirá una expansión y contracción drásticas por cambios de humedad durante su uso posterior, provocando abombamientos a gran escala o separación de juntas. Realizar con paciencia la gestión de almacenamiento previo a la entrada de materiales es la primera línea de defensa para mitigar futuros riesgos postventa.

