En los grandes pabellones deportivos públicos, la seguridad contra incendios es primordial. Aunque la madera natural es combustible por sí misma

el sistema profesional de suelos de madera deportiva debe someterse a un estricto tratamiento ignífugo para cumplir con las normativas nacionales e internacionales de protección contra incendios en edificios. Por lo general, el nivel de resistencia al fuego del sistema completo debe alcanzar el estándar B1 (material difícilmente inflamable).
Para lograr este objetivo, los fabricantes intervienen en múltiples etapas. En primer lugar, la capa de soporte (tablero base) y los largueros suelen utilizar madera tratada con agentes ignífugos, o directamente tableros minerales inorgánicos con propiedades ignífugas naturales; en segundo lugar, se deben añadir retardantes de llama altamente eficaces a la pintura UV o de poliuretano utilizada en la superficie. Además, las almohadillas elásticas y las membranas antihumedad instaladas en la parte inferior también deben ser materiales de grado ignífugo. Este diseño ignífugo integral, de adentro hacia afuera, garantiza que, incluso en situaciones extremas, el suelo pueda retrasar eficazmente la propagación del fuego, ganando tiempo valioso para la evacuación del personal.

