Aunque el arce es el estándar de oro en la NBA por su dureza y su color claro que resalta el balón

el roble es un contendiente formidable, especialmente en Europa. El arce destaca por su textura de grano fino y uniforme, lo que le confiere una gran resistencia a la astilladura y una apariencia visualmente limpia. El roble, con su característico grano más abierto y marcado, ofrece una dureza excepcional y un tono más cálido y tradicional. Ambas maderas, cuando se tratan correctamente, cumplen con los más altos estándares deportivos. La elección entre una y otra a menudo depende del presupuesto, de la estética deseada para el pabellón y de la disponibilidad regional, pero ambas garantizan una superficie de juego de élite si se instalan sobre un buen sistema de amortiguación.

