Si tuviéramos que señalar el «corazón» de un suelo deportivo de madera, sin duda serían las almohadillas elásticas de goma.

Estos pequeños discos, a menudo ignorados porque quedan ocultos bajo las vigas, son los verdaderos responsables de la magia biomecánica que ocurre en la cancha. No son simples trozos de caucho; son componentes de ingeniería de precisión diseñados para manipular la física del impacto.
Estas almohadillas se fabrican generalmente con caucho natural de alta densidad o poliuretano (PU), materiales elegidos por su capacidad de recuperación y resistencia a la fatiga. Su función principal es proporcionar la «deformación vertical» necesaria. Cuando un atleta aterriza, la almohadilla se comprime milimétricamente, absorbiendo más del 50% de la fuerza del choque. Existen diferentes grosores y densidades de almohadillas (por ejemplo, 10mm, 15mm, 20mm) que se seleccionan según el nivel de rendimiento deseado y el tipo de estructura (viga simple o doble). Una almohadilla de mala calidad se aplastará con el tiempo, perdiendo su elasticidad y convirtiendo el suelo en una superficie dura y peligrosa. Por el contrario, unas almohadillas de alta tecnología garantizan que el suelo mantenga sus propiedades de protección durante décadas, salvaguardando las articulaciones de miles de atletas.

