La vida útil de un suelo deportivo de madera suele ser de 10 a 15 años, o incluso más, pero esto depende completamente del mantenimiento y cuidado diario. Muchos suelos de pabellones se deterioran prematuramente, apareciendo combaduras, arañazos o pérdida de elasticidad, a menudo debido a errores en el mantenimiento. El mantenimiento diario debe seguir estrictamente el principio de «tres prohibiciones y tres obligaciones».

Las «tres prohibiciones» son: Prohibido lavar con agua o trapear con un trapeador mojado, ya que el agua se filtrará en la madera causando expansión y deformación; Prohibido encerar, ya que el encerado hará que la superficie del suelo sea demasiado resbaladiza, reduciendo el coeficiente de fricción y haciendo que los atletas se caigan y lesionen con facilidad; Prohibido entrar al pabellón con zapatos con tacos o tacones altos, ya que los objetos afilados dañan fácilmente la costosa capa de pintura antideslizante.
Las «tres obligaciones» son: Se debe utilizar un empujador de polvo profesional o una aspiradora diariamente para eliminar el polvo, ya que la arena y la grava son los principales enemigos que desgastan la capa de pintura; Se debe controlar estrictamente la temperatura y humedad dentro del pabellón, ventilando más en verano y evitando el calentamiento excesivo en invierno para mantener estable el contenido de humedad de la madera; Se debe realizar una prueba de elasticidad y planitud periódicamente (por ejemplo, cada seis meses). Para pabellones de uso de alta frecuencia, se recomienda realizar una reparación profesional de la capa de pintura y volver a pintar las líneas una vez al año. Un mantenimiento normativo no solo mantiene la estética del suelo, sino que puede extender la vida útil de un suelo de arce de 8 años a más de 12, lo que a largo plazo es la mejor manera de ahorrar costos en la operación del pabellón.

