Causas y prevención de ruidos anormales en pavimentos deportivos de madera

Durante el funcionamiento de las instalaciones deportivas, uno de los problemas más molestos es la aparición de ruidos de «chirrido» provenientes del pavimento. Esto no solo perturba el ambiente de concentración propio de una competición, sino que a menudo actúa como un indicio temprano de aflojamiento estructural o daños dentro del sistema del suelo. Para resolver este problema, es necesario profundizar en las causas físicas subyacentes e implementar medidas preventivas durante la fase de construcción.


La fuente principal de estos ruidos indeseados suele ser la fricción. Dentro de la compleja estructura de un pavimento deportivo de madera —específicamente entre las tablas de la superficie y el subsuelo, entre el subsuelo y las vigas, o incluso entre las vigas y las almohadillas amortiguadoras—, la presencia de espacios diminutos o fijaciones inseguras puede dar lugar a problemas. Cuando los atletas pisan el suelo, provocando un ligero desplazamiento, se generan fricción y vibración en estos puntos de contacto, produciendo así el sonido.
El culpable más común son los clavos sueltos. Si los clavos utilizados durante la construcción tienen una longitud insuficiente (por ejemplo, menos de 50 mm) o están demasiado separados entre sí para anclar firmemente la madera, terminarán por aflojarse. Esto ocurre con el paso del tiempo, a medida que las fluctuaciones en el contenido de humedad de la madera provocan su contracción. En consecuencia, los estándares profesionales de construcción exigen el uso de clavos especializados de alta resistencia para pavimentos, complementados con clavadoras neumáticas para asegurar firmemente los bordes perimetrales.
Otro factor que contribuye al problema es el control inadecuado del contenido de humedad. La madera es un material «vivo» que «respira» en respuesta a la humedad ambiental. Si la madera está excesivamente seca en el momento de la instalación, la posterior absorción de humedad y expansión generarán una inmensa tensión interna, provocando que las tablas del suelo se presionen entre sí y se abomben hacia arriba. Por el contrario, si la madera está demasiado húmeda durante la instalación, el secado y la contracción posteriores crearán espacios vacíos; al ser pisadas, las tablas se desplazarán verticalmente, dando lugar a ruidos de chirrido. Por lo tanto, mantener estrictamente el contenido de humedad de la madera dentro del rango del 8% al 12% —y dejar juntas de expansión adecuadas (15-20 mm) a lo largo de las paredes— resulta fundamental para eliminar este tipo de ruidos.
Además, la nivelación del sistema de vigas es de suma importancia. Si las vigas no están debidamente niveladas —dejando ciertas secciones suspendidas en el aire—, estas se flexionarán y rebotarán verticalmente cuando los atletas pisen el suelo, generando ruidos de impacto al golpear la losa de hormigón subyacente o las almohadillas de soporte. Esto exige que el equipo de construcción utilice instrumentos de nivelación de alta precisión para asegurar que toda la superficie del piso esté perfectamente nivelada, garantizando que cada una de las vigas descanse de manera firme y segura sobre el subsuelo.

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