Mantenimiento posterior a la construcción de suelos de madera para instalaciones deportivas

Muchos recintos, una vez instalado el suelo, suelen considerarlo «terminado» y descuidan el mantenimiento posterior. De hecho, los suelos de madera para instalaciones deportivas, al igual que un coche, necesitan revisiones y mantenimiento periódicos para mantenerse en óptimas condiciones. Un mantenimiento incorrecto no solo no prolonga su vida útil, sino que puede acelerar su envejecimiento.

En primer lugar, la limpieza es fundamental para el mantenimiento, pero no se trata simplemente de «enjuagar con agua». El agua es el enemigo de los suelos de madera; la humedad excesiva se filtra por las juntas, provocando hinchazón y deformación. La limpieza diaria debe realizarse con una mopa de algodón bien escurrida o una mopa específica para polvo, utilizando un limpiador neutro para suelos deportivos. Están estrictamente prohibidos los limpiadores ácidos o alcalinos fuertes, el agua jabonosa o los detergentes domésticos, ya que estos productos químicos corroen el revestimiento antideslizante de la superficie.

En segundo lugar, el control ambiental es crucial. La madera es muy sensible a la temperatura y la humedad; idealmente, la humedad en un recinto debe mantenerse entre el 40 % y el 60 %. En los inviernos secos de las regiones del norte, se necesitan humidificadores para evitar que el suelo se agriete; en la temporada de lluvias de las regiones del sur, se necesitan deshumidificadores o aire acondicionado para evitar que el suelo absorba la humedad y se deforme. Asimismo, el recinto debe estar bien ventilado y protegido de la luz solar directa prolongada para evitar que la pintura se decolore.

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