Mucha gente cree que una vez que un suelo de madera para deportes se desgasta y raya, debe retirarse y reemplazarse por completo, lo cual es un gran error. Una de las mayores ventajas de este tipo de suelo es su facilidad de reparación y renovación. Con un mantenimiento adecuado y una renovación periódica, un suelo de 10 años puede quedar prácticamente como nuevo.

La renovación de un suelo de madera para deportes es similar a la reparación de carrocería y la pintura de un coche, pero el proceso es más complejo. Cuando el acabado de la superficie está desgastado o presenta numerosos arañazos y manchas negras, el primer paso es el lijado. Con una lijadora profesional sin polvo, se lijan entre 1 y 2 milímetros de la capa superficial, eliminando el acabado antiguo y las capas de madera dañadas para revelar la veta original. Este paso es crucial y requiere de profesionales experimentados para garantizar una superficie lisa.
Tras el lijado, se procede a los retoques de pintura y barnizado. Según las necesidades del cliente, se puede modificar el color del suelo o conservar el color original de la madera. A continuación, se aplica una masilla especial para suelos deportivos que rellena los poros y las pequeñas grietas de la madera, dejando la superficie más lisa y refinada.
Finalmente, se aplica la capa final. Este es el punto clave del proyecto de renovación. Se requieren de dos a tres capas de pintura deportiva antideslizante de poliuretano de calidad profesional. Esta pintura no solo es resistente al desgaste, sino que también proporciona un coeficiente de fricción estándar. Una vez seca por completo la capa final, es necesario marcar las líneas de forma profesional. El proceso de renovación completo suele durar entre 5 y 7 días y cuesta solo entre el 30 % y el 40 % de lo que costaría instalar un suelo nuevo.
Además de la renovación física, el mantenimiento preventivo rutinario es fundamental para prolongar la vida útil del suelo. Por ejemplo, está estrictamente prohibido el uso de tacones altos y zapatos de clavos en las instalaciones; se recomienda usar una aspiradora con regularidad para eliminar el polvo y evitar que las partículas de arena dañen la superficie pintada como si fuera papel de lija; y controlar la humedad interior entre el 40 % y el 60 % para evitar que la madera se agriete o se humedezca. Mediante un cuidado diario meticuloso y una renovación profesional periódica, la vida útil de los suelos de madera para instalaciones deportivas puede superar fácilmente los 20 años, lo que supone una excelente relación calidad-precio.

