Muchos aficionados, al examinar los suelos de madera para instalaciones deportivas, suelen centrarse en la pintura y la veta de la madera, pasando por alto el secreto que se esconde debajo: la estructura suspendida. Esta es la característica técnica fundamental que distingue los suelos de madera para instalaciones deportivas de los suelos residenciales comunes. El término «suspendido» no significa que el suelo flote en el aire, sino que todo el sistema no está fijado directamente al suelo, sino que «flota» sobre él mediante una serie de estructuras de soporte.

Esta estructura suele constar de una barrera antihumedad, almohadillas elásticas amortiguadoras, una capa estabilizadora multicapa, una capa de vigas y el propio suelo. Es como un sofisticado sistema tipo sándwich. La barrera antihumedad inferior aísla la madera de la humedad subterránea, evitando la putrefacción; la siguiente capa, las almohadillas elásticas amortiguadoras, es el corazón del sistema, generalmente de caucho, y actúa como muelles para absorber el enorme impacto de los atletas al aterrizar tras los saltos. Las vigas y los tableros multicapa superiores proporcionan un soporte y una estabilidad sólidos, asegurando que el suelo no se deforme ni se mueva durante la actividad intensa.
¿Por qué deben los recintos profesionales utilizar esta estructura? Porque la ergonomía exige que las superficies deportivas tengan capacidad de absorción de impactos. Si el suelo se coloca directamente sobre una superficie de hormigón, la fuerza de reacción del suelo impactará directamente en las rodillas y los tobillos cuando los atletas salten y aterricen, lo que puede provocar lesiones deportivas con el tiempo. Una estructura suspendida, en cambio, puede proporcionar una absorción de impactos del 30 % al 50 %, transformando los impactos fuertes en una respuesta suave y elástica. Además, esta estructura resuelve el problema de la dilatación y contracción térmica. La madera se expande y se contrae con los cambios de temperatura y humedad, y la estructura suspendida proporciona suficiente espacio para esta expansión y contracción, evitando que el suelo se deforme o se agriete. Por lo tanto, para evaluar la profesionalidad de un suelo de madera para instalaciones deportivas, no se fije solo en la superficie; busque un sistema de estructura suspendida maduro y diseñado científicamente.

