En el sector existe un dicho popular: «Los suelos de madera para instalaciones deportivas son 30% materiales y 70% instalación». Incluso la madera importada más cara se convertirá en una tabla común y corriente que cruje si la instalación es deficiente, o incluso puede desarrollar graves problemas de calidad como deformaciones y grietas. En 2026, con la implementación de la nueva norma nacional, los requisitos de precisión de instalación alcanzaron el nivel milimétrico.

En primer lugar, el tratamiento del subsuelo es fundamental para la instalación. El error de planitud del subsuelo de hormigón debe controlarse para que no supere los 3 milímetros con una regla de 2 metros. Si el terreno es irregular, las vigas sufrirán una tensión desigual tras la instalación, lo que provocará que el suelo cruja o incluso se rompa durante su uso. En segundo lugar, el control del contenido de humedad es un reto clave. La madera tiene la característica de absorber humedad y expandirse, y de secarse y contraerse. Antes de la instalación, el suelo y las vigas deben someterse a un estricto tratamiento de equilibrio de humedad para garantizar que coincidan con el contenido de humedad de equilibrio local del recinto (normalmente entre el 8% y el 12%). Este paso es especialmente crucial en las regiones húmedas del sur o durante la temporada de calefacción en el norte; de lo contrario, el pavimento es propenso a deformarse con los cambios estacionales.
Además, no se puede ignorar la instalación de juntas de dilatación. Los suelos deportivos de madera son un sistema continuo suspendido que requiere suficiente espacio de dilatación y contracción alrededor del perímetro para acomodar los cambios de volumen causados por las fluctuaciones de temperatura y humedad. Muchos proyectos deficientes comprimen las juntas por razones estéticas, lo que provoca deformaciones generalizadas en verano y obliga a su retirada y sustitución completas. Por último, es fundamental un proceso de recubrimiento antideslizante profesional, que requiere el uso de pintura deportiva especializada que garantice un alto coeficiente antideslizante y una reflectividad adecuada. Elegir un equipo de instalación cualificado y certificado y cumplir estrictamente con los nuevos procedimientos de aceptación de la norma nacional es la única manera de garantizar el funcionamiento estable del pavimento durante los próximos diez años.

