En el mercado de suelos deportivos de madera, tanto los productos nacionales como los importados presentan ventajas y desventajas.

Los suelos importados (principalmente de Canadá, Alemania y Suecia), representados por el arce norteamericano, destacan por su pureza de materiales, alta precisión de procesamiento y un rendimiento estable, cumpliendo con certificaciones internacionales como la FIBA y la DIN. Sin embargo, son caros (a menudo superan los 800 RMB/㎡) y tienen un largo plazo de entrega. Los suelos nacionales utilizan principalmente roble del noreste, abedul o troncos importados procesados localmente, lo que se traduce en menores costes (300-600 RMB/㎡), una entrega más rápida y un servicio posventa ágil. No obstante, algunos productos de fábricas más pequeñas presentan problemas como un control deficiente del contenido de humedad y una mala adherencia de la pintura. En los últimos años, las principales marcas nacionales han mejorado significativamente la calidad y han logrado una clara ventaja en relación calidad-precio gracias a la introducción de líneas de producción alemanas HOMAG y al uso de madera con certificación FSC. Para proyectos con presupuestos limitados, como escuelas y gimnasios comunitarios, las marcas nacionales de alta calidad pueden satisfacer plenamente las necesidades de entrenamiento diario. Si bien las ligas profesionales y las sedes de competiciones internacionales aún tienden a elegir productos importados de alta gama, los consumidores deberían considerar racionalmente el «halo importado» y centrarse en informes de pruebas reales, casos de proyectos y sistemas posventa, en lugar de buscar ciegamente etiquetas de país de origen.

