Con el avance de los objetivos de «carbono dual» y una mayor concienciación sobre la salud

la protección del medio ambiente se ha convertido en una dirección crucial para el desarrollo de la industria de los suelos de madera deportivos. Los productos de alta calidad no solo se centran en el rendimiento físico, sino que también enfatizan el respeto al medio ambiente durante todo su ciclo de vida. En primer lugar, en cuanto a las materias primas, un número cada vez mayor de marcas utilizan madera sostenible con certificación FSC/PEFC, eliminando así la tala ilegal. En segundo lugar, los adhesivos y acabados se suelen actualizar a fórmulas ecológicas a base de agua, logrando emisiones de formaldehído a nivel E0 (≤0,05 mg/m³) o incluso a nivel ENF (≤0,025 mg/m³), superando ampliamente las normas nacionales y garantizando una calidad del aire interior segura.
Los procesos de producción también están adoptando prácticas bajas en carbono: las fábricas emplean sistemas de secado y recubrimiento inteligentes que ahorran energía para reducir el consumo de energía y las emisiones de COV. Algunas empresas están lanzando sistemas de viguetas reciclables o suelos modulares para lograr el reciclaje de recursos. Además, los procesos de instalación sin disolventes evitan la contaminación in situ, protegiendo la salud de trabajadores y usuarios.
En lugares densamente poblados, como escuelas, jardines de infancia y gimnasios comunitarios, el rendimiento ambiental es especialmente crucial. Al comprar, se deben solicitar informes de pruebas oficiales (como las certificaciones SGS y CMA) para confirmar que indicadores como TVOC, formaldehído y metales pesados cumplen con las normas. Los suelos deportivos ecológicos no solo representan una responsabilidad con el planeta, sino también un compromiso con el crecimiento saludable de la próxima generación.

