Los suelos deportivos de madera modernos no son una sola pieza de madera, sino un sistema completo de suelo deportivo. Este sistema suele constar de una capa superficial, una capa portante, una estructura de viguetas, una base resiliente y una barrera antihumedad.

La capa superficial suele estar formada por tablones de madera dura de 19 mm (aproximadamente 19 mm) de grosor, como arce o roble, que entran en contacto directo con los pies del atleta y determinan la fricción y el rebote. La capa portante suele ser de contrachapado multicapa o tablero OSB, lo que proporciona estabilidad general. El sistema de viguetas consta de viguetas principales y secundarias, a menudo de pino o abeto, sujetas por almohadillas elásticas o muelles para formar una estructura flotante que absorbe eficazmente los impactos.
La base resiliente es un componente clave para la absorción de impactos. Entre los materiales más comunes se incluyen almohadillas de goma, espuma EVA o conjuntos de muelles especializados, que pueden controlar la tasa de absorción de impactos entre el 53 % y el 70 %, cumpliendo con las normas deportivas internacionales (como la DIN 18032). También se coloca una barrera antihumedad en la base para evitar que la humedad del suelo dañe la estructura de madera.
Esta estructura compuesta multicapa proporciona a los suelos deportivos de madera una combinación de elasticidad, estabilidad y durabilidad. Los recintos deportivos de diferentes niveles pueden optar por simplificar o mejorar sus configuraciones; por ejemplo, los recintos escolares pueden omitir algunas de las capas flexibles, mientras que los estadios profesionales requieren una configuración completa del sistema y deben superar pruebas y certificaciones profesionales.

