Como componente fundamental de la infraestructura de los recintos deportivos profesionales, la elección de suelos de madera para deportes no solo afecta la estética del recinto, sino que también impacta directamente en la seguridad de los atletas, el rendimiento competitivo y los costes operativos a largo plazo. Actualmente, los principales materiales para suelos deportivos en el mercado incluyen el arce duro norteamericano, el roble doméstico (roble mongol), el abedul y algunos tipos de pino, cada uno con sus propias ventajas en cuanto a propiedades físicas, estética y rentabilidad.

El arce duro norteamericano es ampliamente reconocido como el «estándar de oro» para suelos deportivos de alta gama. Su densidad alcanza los 0,70-0,75 g/cm³ y su dureza Jameson supera las 1450 lbf, lo que le confiere una resistencia excepcional a la compresión, la abrasión y el impacto. Además, el arce posee una estructura fibrosa uniforme y densa, que le permite recuperar rápidamente su forma original tras ser sometido a tensión, garantizando una altura de rebote constante. Esto es crucial para deportes como el baloncesto y el voleibol, que requieren una precisión de rebote extremadamente alta. Además, el arce tiene un color claro y una textura fina. Tras un tratamiento multicapa de laca UV, su superficie es lisa y suave, sin reflejos, lo que ayuda a los atletas a enfocar la visión. Por estas razones, casi todas las sedes con certificación NBA, Olímpica y FIBA utilizan suelos de arce.
En cambio, el roble de producción nacional, aprovechando sus recursos locales, se ha convertido en un pilar en el mercado de gama media. Su dureza es de aproximadamente 1200 lbf, ligeramente inferior a la del arce, pero significativamente superior a la de la madera común utilizada en la decoración del hogar. El roble tiene una veta gruesa y un color marrón amarillento, lo que le confiere una estética decorativa natural, y su precio es solo un 60-70% inferior al del arce, lo que lo hace ideal para entornos con presupuestos ajustados, como escuelas, gimnasios comunitarios y centros de fitness corporativos que priorizan una apariencia profesional. Tras modernos tratamientos de secado, anticorrosión y estabilización, la estabilidad dimensional y la durabilidad de los suelos de roble han mejorado significativamente, satisfaciendo plenamente las exigencias del uso diario intensivo.
El abedul, conocido por su color uniforme y su fina textura, se utiliza a menudo en estudios de danza o salas de entrenamiento de gimnasia, donde la estética es primordial. El pino, debido a su menor resistencia, generalmente solo se utiliza para vigas de base o estructuras de soporte temporales. En conclusión, los usuarios deben considerar detenidamente la frecuencia de uso, el tipo de ejercicio, el presupuesto y la capacidad de mantenimiento al seleccionar los materiales para elegir la opción más adecuada y lograr un espacio deportivo seguro, profesional y duradero.

