Durante las actividades deportivas, la resistencia al deslizamiento y a la abrasión del suelo influyen directamente en la seguridad de los atletas y la vida útil del recinto. Estas dos propiedades, aparentemente independientes, están estrechamente relacionadas.

La resistencia al deslizamiento se determina principalmente por el revestimiento de la superficie y la veta de la madera. Los suelos deportivos de alta calidad utilizan pintura resistente a la abrasión UV a base de agua, que proporciona un alto brillo y, al mismo tiempo, añade micropartículas para crear la rugosidad adecuada, manteniendo el coeficiente de fricción estable en torno a 0,45. Este valor previene resbalones durante frenadas bruscas y permite a los jugadores de baloncesto realizar deslizamientos suaves. Un coeficiente demasiado alto (>0,7) puede provocar fácilmente esguinces de rodilla; un coeficiente demasiado bajo (<0,3) aumenta el riesgo de resbalones y caídas.
La resistencia a la abrasión depende de la dureza de la madera y del número de capas de pintura. Por ejemplo, la madera de arce tiene una alta dureza natural y, con 8-10 capas de pintura UV, puede soportar decenas de miles de abrasiones de suelas de zapatos sin que se note. En pruebas de laboratorio, los suelos de alta calidad pueden alcanzar una resistencia a la abrasión Taber de más de 6000 revoluciones (la norma nacional exige ≥4000 revoluciones).
Además, un mantenimiento regular (como retoques de pintura y limpieza) puede prolongar significativamente la vida útil de la resistencia al deslizamiento y al desgaste. Se recomienda realizar un mantenimiento profesional cada 1 o 2 años para garantizar un rendimiento óptimo.

