Incluso los suelos de madera deportivos de la más alta calidad tendrán una vida útil significativamente reducida si no se mantienen adecuadamente. El mantenimiento rutinario incluye: limpieza diaria del polvo

fregado húmedo semanal (evitando el exceso de agua) y revisión mensual de las juntas del suelo y el desgaste del acabado; lijado y reacabado profesional cada 1 o 2 años para restaurar la suavidad y el brillo de la superficie. Se prohíbe estrictamente el uso de tacones altos y zapatos con clavos en el campo para evitar arañazos con objetos afilados; se deben usar almohadillas protectoras al mover objetos pesados para evitar marcas; se debe mantener una humedad del 40 % al 60 % y una temperatura de 15 a 25 °C en el recinto para evitar que las condiciones extremas provoquen grietas o hinchazones en la madera. Si observa deformaciones localizadas, ruidos inusuales o desprendimiento del acabado, contacte con un profesional de inmediato para su reparación; no intente abrirlo usted mismo. Además, revise periódicamente los indicadores de rendimiento del suelo (como el coeficiente de fricción y la tasa de absorción de impactos) para garantizar el cumplimiento continuo de las normas de seguridad. Un buen mantenimiento no solo puede prolongar la vida útil del suelo hasta 15-25 años, sino que también garantiza que los atletas se mantengan en óptimas condiciones competitivas. Recuerde: los suelos de madera deportivos no son una inversión única, sino un activo profesional que requiere un cuidado a largo plazo.

