Control de calidad desde la materia prima hasta los materiales auxiliares: El rendimiento superior de los pisos deportivos de madera no se logra con un solo material, sino con el efecto sinérgico de múltiples componentes, incluyendo la materia prima, la capa antihumedad, la capa amortiguadora, el acabado y los materiales auxiliares. La calidad de cada material influye directamente en el rendimiento general, lo que exige un sistema integral de control de calidad.

La materia prima, como capa central de soporte de carga de los pisos deportivos de madera, requiere madera dura de alta calidad proveniente de árboles de más de 20 años. El contenido de humedad de las tablas debe controlarse estrictamente entre el 8 % y el 10 %, y no deben presentar nudos, infestaciones de insectos, grietas ni otros defectos para garantizar la estabilidad estructural. La capa central de la materia prima compuesta suele utilizar madera contrachapada multicapa de álamo o abedul, reforzada con un proceso de laminado cruzado para mejorar su resistencia a la deformación. La resistencia de la unión debe cumplir o superar los estándares de Clase II, y las emisiones de formaldehído deben cumplir con los requisitos de protección ambiental E0 (≤0,124 mg/m³) para evitar la contaminación del aire en el recinto. La chapa de la superficie suele tener un grosor de 3 a 6 mm, está hecha de la misma madera dura que el suelo de madera maciza, con una veta clara y uniforme para garantizar la resistencia al desgaste y una estética impecable.
La capa impermeable y la capa amortiguadora son los pilares fundamentales de los suelos deportivos de madera. La capa impermeable suele utilizar una película de polietileno con un grosor mínimo de 0,2 mm. Durante la instalación, debe solaparse entre 5 y 10 cm y sellarse para evitar eficazmente la penetración de humedad desde el suelo y prevenir la deformación del sustrato. La capa amortiguadora, como capa funcional principal, suele utilizar materiales como caucho natural, espuma EVA y fibra de poliéster. Su grosor suele ser de 10 a 20 mm y debe tener una buena capacidad de recuperación elástica, con un valor de absorción de impactos que cumpla con el estándar de la industria (≥53%), reduciendo así la fuerza del impacto durante los saltos de los atletas. Las instalaciones de competición profesionales suelen utilizar almohadillas amortiguadoras de caucho natural, que son ecológicas, inodoras y tienen una larga vida útil; las instalaciones de entrenamiento pueden optar por la espuma EVA, que ofrece una mejor relación calidad-precio.
La elección del acabado y los materiales auxiliares es igualmente crucial. El acabado de los suelos deportivos de madera debe realizarse con pintura profesional para este tipo de suelos, que se divide en dos categorías: pintura UV y pintura de poliuretano (PU). La pintura UV tiene una alta dureza (dureza lápiz ≥ H), una gran resistencia al desgaste (revoluciones ≥ 4000), una alta eficiencia de aplicación y un buen respeto por el medio ambiente. La pintura de poliuretano (PU) tiene buena elasticidad y una fuerte adherencia, y se adapta mejor a la dilatación y contracción térmica del suelo de madera, lo que la hace idónea para instalaciones con altas exigencias de tacto.

