Como material principal para pavimentos en instalaciones deportivas profesionales y gimnasios, la elección del pavimento de madera influye directamente en la experiencia del usuario y la seguridad. Los pavimentos deportivos de madera maciza

con las ventajas únicas de la madera natural, se han convertido en el material preferido para diversas instalaciones deportivas de gama media y alta. Actualmente, los materiales más comunes para pavimentos deportivos de madera maciza en el mercado incluyen el arce, el roble y el fresno, predominando el arce por su excelente rendimiento general. Los pavimentos deportivos de arce destacan especialmente por sus características. Su densidad moderada y una dureza de 6900 N garantizan una sujeción óptima, a la vez que ofrecen una buena capacidad de recuperación elástica, absorbiendo eficazmente el impacto generado durante el ejercicio y reduciendo el riesgo de lesiones articulares en los atletas. Su textura fina y uniforme, la mínima variación de color y su superficie lisa, tras múltiples tratamientos como el lijado, la protección anticorrosión y la impermeabilización, no solo le confieren un aspecto excepcional, sino también resistencia a ambientes húmedos, prolongando su vida útil. El roble, por otro lado, se caracteriza por su alta dureza y gran resistencia al desgaste, lo que lo hace idóneo para instalaciones deportivas públicas con mucho tránsito y uso frecuente. La textura natural y robusta de la madera aporta un toque único a los espacios deportivos. La madera de fresno ofrece una excelente relación calidad-precio, destacando por su resistencia y baja deformación. Tras un tratamiento especial, su resistencia a la humedad y la corrosión mejora significativamente, convirtiéndola en una opción superior para instalaciones con presupuesto ajustado. En cuanto a su composición, los suelos deportivos de madera maciza utilizan paneles de madera maciza pura con una estructura multicapa. La capa inferior es impermeable, la capa intermedia es una almohadilla elástica y la capa superior es el panel. Algunos productos de gama alta incluyen además una capa de insonorización para optimizar aún más el rendimiento acústico. El grosor del panel suele ser de 20-22 mm, el ancho de 60-80 mm y la longitud de 400-2200 mm. Su instalación se realiza mediante un sistema de encaje a presión o un método de fijación a las vigas, lo que garantiza una gran planitud y evita que se afloje o cruja tras la instalación. Su rendimiento principal se refleja en tres aspectos: antideslizante, absorción de impactos y resistencia al desgaste. El coeficiente de fricción superficial se controla entre 0,4 y 0,6, lo que evita que los atletas resbalen sin afectar su movilidad. La deformación vertical alcanza los 2,3-2,5 mm, cumpliendo con los estándares de los pavimentos deportivos profesionales y amortiguando eficazmente el impacto de los saltos. La superficie cuenta con un recubrimiento resistente al desgaste por rayos UV, con una resistencia superior a 4000 revoluciones, lo que permite su uso prolongado e intensivo.

