En la construcción de instalaciones deportivas, la madera maciza siempre ha sido el material principal para los pavimentos deportivos. Esto no es casualidad, sino el resultado de sus características naturales, que se adaptan perfectamente a las necesidades del deporte. Desde el punto de vista material, los pavimentos deportivos de madera maciza utilizan principalmente especies de madera dura como el arce, el roble y el fresno. La densidad, la dureza y el módulo de elasticidad de estas maderas cumplen a la perfección con los exigentes requisitos de los entornos deportivos.

En primer lugar, la madera maciza posee una excelente capacidad de respuesta elástica. Cuando los atletas corren y saltan sobre el pavimento, la madera maciza sufre una ligera deformación y se recupera rápidamente. Esta característica absorbe eficazmente el impacto, reduciendo las lesiones deportivas en las articulaciones de la rodilla y el tobillo, algo que los materiales duros como las baldosas y la piedra no pueden igualar. Por ejemplo, el arce, comúnmente utilizado en las canchas de baloncesto profesionales, tiene una resistencia a la compresión longitudinal de hasta 49 MPa y un módulo de elasticidad de aproximadamente 11 GPa, capaz de soportar la potencia explosiva de los atletas a la vez que amortigua el impacto del aterrizaje.
En segundo lugar, la estructura de la veta de la madera maciza proporciona un coeficiente de fricción estable. Los pavimentos deportivos de madera requieren un coeficiente de fricción entre 0,4 y 0,6. La veta natural de la madera maciza proporciona una fricción uniforme, evitando que los atletas resbalen y se caigan debido a una superficie demasiado resbaladiza o rugosa. En cambio, el coeficiente de fricción de los materiales compuestos se ve fácilmente afectado por los recubrimientos superficiales, y su estabilidad es muy inferior a la de la madera maciza.
Además, la sostenibilidad y la durabilidad de la madera maciza son consideraciones importantes. Los pavimentos deportivos de madera maciza de alta calidad utilizan madera natural tratada con pintura UV ecológica, controlando las emisiones de formaldehído por debajo de 0,124 mg/m³, cumpliendo con la normativa nacional E0 y garantizando la salud respiratoria de los atletas. Asimismo, tras someterse a múltiples procesos como el secado, el desengrasado y el tratamiento anticorrosión, los pavimentos de madera maciza tienen una vida útil de 15 a 20 años, ofreciendo una mejor relación coste-beneficio a largo plazo.
Por supuesto, los pavimentos deportivos de madera maciza también requieren un mantenimiento cuidadoso. La humedad diaria debe mantenerse entre el 40 % y el 60 %, se debe evitar la luz solar directa y es necesario lijar y barnizar regularmente para un rendimiento deportivo óptimo. Esta combinación de ventajas naturales y tratamiento profesional convierte a la madera maciza en el material preferido para suelos deportivos.

