Relación entre la resistencia al desgaste y la vida útil: Los suelos deportivos de madera están sujetos al desgaste constante causado por las carreras y saltos de los atletas, así como por la fricción de los equipos. Su durabilidad determina directamente el coste de mantenimiento y la vida útil del recinto. La resistencia al desgaste es un indicador clave de durabilidad y se correlaciona positivamente con la vida útil.

La resistencia al desgaste se refiere a la capacidad del suelo para resistir el desgaste. Las normas internacionales exigen una resistencia al desgaste ≥ 0,15 g/100 revoluciones (prueba de abrasión de Taber) para suelos deportivos de madera, y los productos de alta calidad alcanzan una resistencia al desgaste inferior a 0,10 g/100 revoluciones. Este rendimiento se determina principalmente por la dureza de la madera utilizada en la capa superior y la resistencia al desgaste del acabado superficial. Las maderas duras (como el arce y el roble) son intrínsecamente duras y pueden soportar cierto grado de desgaste. Un acabado resistente al desgaste en la superficie crea una barrera protectora que minimiza aún más los daños a la madera.
En la práctica, los suelos de madera deportivos con alta resistencia al desgaste pueden resistir eficazmente la fricción de las suelas de las zapatillas y los arañazos de los equipos deportivos, reduciendo así los arañazos y las abolladuras superficiales. Por ejemplo, una cancha de baloncesto profesional, si la resistencia al desgaste del suelo cumple con la norma, puede durar entre 15 y 20 años con un uso intenso, ocho horas al día, 300 días al año. Si no cumple con la norma, el revestimiento del suelo podría necesitar ser reemplazado cada cinco u ocho años, lo que aumenta significativamente los costes de mantenimiento.
Además, la durabilidad está estrechamente relacionada con el mantenimiento rutinario. La limpieza regular, evitar arañazos con objetos afilados y controlar la temperatura y la humedad interiores pueden prolongar aún más la vida útil del suelo. Por lo tanto, al elegir suelos de madera deportivos, priorice la resistencia al desgaste e incorpore un plan de mantenimiento para garantizar que el suelo se mantenga en excelentes condiciones a largo plazo, aportando valor duradero al recinto.

