Los suelos deportivos de madera son propensos a sufrir daños menores (como pequeños arañazos y ruidos leves) con el uso prolongado.

Si no se detectan y solucionan a tiempo, estos daños pueden convertirse gradualmente en problemas graves (como deformaciones a gran escala y desprendimiento de pintura), lo que aumenta los costes de reparación. Establecer un sistema de inspección rutinario y solucionar los problemas con regularidad es fundamental para garantizar el rendimiento del suelo y prolongar su vida útil.
Los aspectos clave de las inspecciones diarias incluyen: Inspección del estado de la superficie. Antes del uso diario, inspeccione visualmente el suelo para detectar nuevos arañazos, abolladuras y desprendimiento de pintura, centrándose en las zonas de mayor tránsito, como el centro y los bordes de la pista. Toque la superficie para detectar golpes y rebabas. Si encuentra arañazos menores (≤ 0,1 mm de profundidad), repárelos de inmediato con un rotulador de retoque del mismo color para evitar que se expandan y dañen la madera. Si encuentra abolladuras (≤ 5 mm de diámetro), inyecte una pequeña cantidad de reparador de madera y espere a que se seque.

