Al elegir suelos deportivos de madera, muchas personas se enfrentan a la dificultad de elegir entre laminado y madera maciza. Cada opción tiene sus ventajas y desventajas, y elegir el mejor producto requiere una evaluación exhaustiva basada en la ubicación del recinto, las necesidades de uso y el presupuesto.
Desde una perspectiva práctica, las principales ventajas de los suelos laminados deportivos son la estabilidad y la rentabilidad. Fabricados con múltiples capas de madera prensada, cuentan con una base de contrachapado, una capa intermedia de tablero de fibra de alta densidad y una capa superior de chapa resistente al desgaste. La estructura entrelazada compensa las tensiones de expansión y contracción de la madera, lo que resulta en un contenido de humedad que fluctúa solo un tercio del de los suelos de madera maciza. Incluso en recintos con fluctuaciones significativas de temperatura y humedad, los suelos laminados son menos susceptibles a la deformación y el agrietamiento. Además, los suelos laminados utilizan un proceso de instalación con bloqueo, lo que acorta el plazo de instalación en un 40 % en comparación con los suelos de madera maciza. Con un precio de tan solo el 50%-70% del de los suelos de madera maciza, son ideales para instalaciones deportivas asequibles, como escuelas y comunidades, donde la durabilidad es una prioridad y los presupuestos son limitados.
Sin embargo, los suelos laminados también presentan importantes inconvenientes.