El diseño accesible constituye un aspecto fundamental que refleja la equidad social y la sensibilidad humanitaria en la construcción de pabellones deportivos. El suelo deportivo, como la superficie de contacto más extensa del pabellón, determina en gran medida la accesibilidad universal y la inclusión social del recinto en función de si su diseño contempla adecuadamente las necesidades de las personas con discapacidad. En los últimos años, las organizaciones deportivas internacionales y las normas nacionales de edificación han impulsado el diseño accesible en los pabellones deportivos.

La planitud del suelo es un requisito básico del diseño accesible. Los usuarios de silla de ruedas son considerablemente más sensibles a la irregularidad del suelo que las personas que caminan normalmente; una diferencia de altura superior a dos milímetros en las juntas del suelo puede dificultar el desplazamiento en silla de ruedas e incluso provocar vuelcos. Por ello, el tratamiento de las juntas en los suelos deportivos accesibles debe ser extremadamente preciso, con transiciones suaves y sin discontinuidades entre las placas. Las normas internacionales de diseño accesible suelen exigir que la diferencia de altura no supere los tres milímetros.
El sistema de contraste cromático y guía táctil es un componente esencial del diseño accesible. Para las personas con discapacidad visual, el contraste cromático de la superficie del suelo les ayuda a identificar los límites espaciales y las zonas funcionales. Por ejemplo, debe establecerse una línea divisoria de alto contraste entre las zonas de actividad deportiva y las zonas de circulación, y las áreas de escaleras y rampas deben utilizar colores de advertencia que contrasten claramente con el suelo circundante. Las bandas de guía táctil, por su parte, proporcionan orientación para el desplazamiento de las personas con discapacidad visual mediante variaciones en la textura del suelo.
Las exigencias específicas del suelo para el deporte en silla de ruedas también merecen atención. Los deportistas de disciplinas como el baloncesto y el tenis en silla de ruedas realizan frecuentemente paradas bruscas y giros cerrados durante la competición, lo que impone requisitos especiales sobre la resistencia al rodamiento y la fricción superficial del suelo. Una resistencia al rodamiento excesiva incrementa el gasto energético de los deportistas, mientras que una fricción insuficiente puede provocar la pérdida de control de la silla de ruedas. Por tanto, el diseño del suelo para deportes en silla de ruedas debe lograr un equilibrio entre la accesibilidad para el desplazamiento y el rendimiento deportivo.

