Los pabellones deportivos, como edificios de gran volumen semi cerrados, presentan una calidad del aire interior cuya importancia es determinante para la salud respiratoria de deportistas y espectadores. El suelo deportivo, al ser un material decorativo de gran superficie, tiene una influencia crucial en la calidad del aire interior.

Los compuestos orgánicos volátiles constituyen el indicador central en la evaluación de las propiedades ecológicas del suelo deportivo. Los disolventes, plastificantes, adhesivos y endurecedores utilizados en la fabricación del material del suelo pueden contener formaldehído, compuestos aromáticos, ftalatos e hidrocarburos halogenados, entre otros compuestos orgánicos volátiles. Estas sustancias se liberan de forma continua al aire interior una vez instalado el suelo, con períodos de emisión que van desde varias semanas hasta varios años. Las altas concentraciones de compuestos orgánicos volátiles pueden provocar dolores de cabeza, irritación de ojos y nariz, molestias respiratorias y reacciones alérgicas, y la exposición prolongada puede incluso aumentar el riesgo de cáncer. Los deportistas, durante el ejercicio de alta intensidad, incrementan notablemente su frecuencia respiratoria y su volumen de ventilación, por lo que la cantidad de sustancias nocivas inhaladas es muy superior a la de la población general; por ello, los estándares ecológicos del suelo deportivo deben ser más exigentes que los de los materiales de construcción decorativa convencionales.
La fabricación de suelos con bajas emisiones de compuestos orgánicos volátiles requiere un control integral en tres fases: selección de materias primas, proceso de producción y verificación del producto terminado. En cuanto a las materias primas, se sustituye el poliuretano de base solvente por poliuretano de base acuosa, se reemplazan los adhesivos epoxi con disolvente por adhesivos epoxi sin disolvente, y se utilizan plastificantes ecológicos libres de ftalatos, reduciendo así la introducción de sustancias nocivas desde el origen. En cuanto al proceso de producción, se optimizan la temperatura y el tiempo de curado para garantizar que los monómeros residuales y los disolventes reaccionen y se evaporen por completo. En cuanto a la verificación del producto terminado, se realizan pruebas de emisión de compuestos orgánicos volátiles conforme a los estándares de certificación internacionales de referencia, asegurando que el producto cumple con los estrictos límites de emisión exigidos.

