Los pabellones deportivos tienen una alta frecuencia de uso y una gran afluencia de personas

por lo que la limpieza e higiene de la superficie del suelo afectan directamente a la seguridad sanitaria de los usuarios y a la calidad operativa de la instalación. Un plan científico de limpieza y desinfección debe compatibilizar la eficacia higiénica con la protección del suelo.
La limpieza diaria es la base para mantener la higiene del suelo. La limpieza en seco, mediante escobas de cerdas suaves o aspiradoras, elimina el polvo y las partículas superficiales, evitando que los residuos duros rayen la superficie del suelo durante la práctica deportiva. La limpieza en húmedo se realiza con un detergente neutro y una mopa de microfibra; el pH del detergente debe mantenerse entre 6 y 8, ya que los productos demasiado ácidos o alcalinos corroerían el revestimiento superficial del suelo, reduciendo sus propiedades antideslizantes y su brillo.
La limpieza profunda debe realizarse de forma periódica, generalmente cada tres a seis meses. Se lleva a cabo con fregadoras mecánicas provistas de discos de limpieza específicos, que aplican una presión uniforme sobre la superficie del suelo mediante cepillos rotativos, eliminando las manchas persistentes y los residuos de goma de las suelas que la limpieza diaria no puede retirar. Tras el lavado, es necesario aspirar el agua residual de inmediato para evitar que la humedad penetre por las juntas del suelo y humedezca el soporte base.
El tratamiento de desinfección resulta especialmente importante durante las temporadas de mayor incidencia de enfermedades infecciosas. Los desinfectantes a base de cloro y los desinfectantes de sales de amonio cuaternario son productos habituales para la desinfección del suelo, pero es necesario controlar con atención su concentración y tiempo de actuación. Una concentración excesiva puede dañar el revestimiento superficial del suelo, mientras que una concentración insuficiente no alcanzará un efecto bactericida eficaz. Los equipos de desinfección ultravioleta, al ser un método sin residuos químicos, están siendo adoptados por un número creciente de pabellones, aunque su eficacia

