Con el auge del concepto de pabellones inteligentes, el suelo deportivo está evolucionando de ser un simple soporte funcional para la práctica deportiva a convertirse en una plataforma inteligente. Mediante la integración de sensores y módulos de procesamiento de datos en el sistema del suelo, se pueden implementar funciones como la recopilación de datos deportivos, el monitoreo del estado de uso y la gestión inteligente del mantenimiento.

La recopilación de datos deportivos es la aplicación más importante del suelo inteligente. Instalando una matriz de sensores de presión bajo el suelo, se pueden registrar en tiempo real la trayectoria de desplazamiento del atleta, la frecuencia de pasos, la longitud de zancada, la distribución de fuerzas de apoyo y otros datos. Tras el procesamiento algorítmico, estos datos pueden proporcionar análisis técnicos y recomendaciones de entrenamiento a los deportistas. En el entrenamiento de baloncesto, los entrenadores pueden utilizar el análisis de datos para conocer los hábitos de desplazamiento y el estado físico de los jugadores, elaborando planes de entrenamiento más específicos y eficaces.
La función de monitoreo del estado de uso permite conocer en tiempo real el nivel de carga y el grado de desgaste del suelo. Los sensores supervisan continuamente la frecuencia e intensidad de las fuerzas aplicadas en cada zona del suelo, y cuando el uso de una determinada zona supera un umbral preestablecido, el sistema emite automáticamente una alerta de mantenimiento. Este tipo de mantenimiento preventivo basado en datos es más preciso y eficiente que el mantenimiento periódico tradicional, ya que permite evitar tanto el exceso como la insuficiencia de mantenimiento.
El suelo inteligente puede además interactuar con el sistema de control ambiental del pabellón. Cuando los sensores detectan un aumento en la densidad de ocupación del recinto, pueden ajustar automáticamente los parámetros de funcionamiento del aire acondicionado y la ventilación para mantener un ambiente confortable de temperatura y humedad. En horario nocturno, cuando no hay ocupación, pueden reducir automáticamente la intensidad de la iluminación para ahorrar energía.

