lgunos recintos deportivos están equipados con sistemas electrónicos de marcación, pantallas LED e instrumentos de precisión, por lo que el rendimiento antiestático del suelo afecta directamente al funcionamiento seguro de estos equipos.

La acumulación de electricidad estática puede provocar fallos e incluso daños en los equipos, razón por la cual los suelos antiestáticos resultan imprescindibles en determinados recintos.
La generación de electricidad estática está relacionada con la humedad del aire, el material del suelo y el material de las suelas del calzado. En ambientes secos, el movimiento frecuente de los atletas sobre el suelo genera una gran cantidad de carga electrostática. Si el suelo no posee propiedades conductoras, la carga se acumulará en la superficie, generando un voltaje elevado.
Los suelos deportivos antiestáticos logran la disipación electrostática mediante la incorporación de materiales conductores. Los materiales conductores más utilizados son la fibra de carbono y el negro de humo conductor. Estos materiales forman una red conductora en el interior del suelo, liberando gradualmente la carga electrostática hacia el suelo y evitando así su acumulación.
La resistencia superficial es el indicador clave para medir el rendimiento antiestático del suelo. La resistencia superficial de un suelo antiestático se controla habitualmente entre 10⁶ y 10⁹ ohmios. Una resistencia demasiado baja podría generar riesgo de fugas de corriente, mientras que una resistencia demasiado alta no permitiría una disipación electrostática eficaz.
Los suelos deportivos de PVC pueden incorporar una capa conductora para lograr la función antiestática. Dicha capa se sitúa normalmente en la parte intermedia del suelo, de modo que no afecta al rendimiento superficial y, al mismo tiempo, conduce eficazmente la electricidad estática.

