Históricamente, el barnizado de una cancha de madera requería el uso de poliuretanos a base de disolventes que

liberaban cantidades masivas de Compuestos Orgánicos Volátiles (COV). Esto obligaba a cerrar el pabellón durante semanas y ponía en riesgo la salud de los instaladores y los futuros usuarios.
La revolución actual es el uso de barnices 100% a base de agua. Estos sistemas utilizan el agua como vehículo en lugar de químicos tóxicos, reduciendo las emisiones de COV a niveles casi indetectables. Además, son inodoros y no inflamables. Un suelo barnizado con pintura ecológica está listo para ser pisado en cuestión de horas, combinando la máxima protección deportiva con el más estricto respeto por la calidad del aire interior.

