La Línea de la Humedad: La Brecha Mortal del 10%

El agua es el enemigo silencioso de la madera deportiva. Antes de instalar un suelo
la losa de hormigón debe someterse a pruebas de humedad rigurosas. El estándar general exige que la humedad residual sea inferior al 20%, pero si hay calefacción por suelo radiante, el límite se reduce drásticamente al 10%.
Ignorar esta línea roja es invitar al desastre. Si la madera absorbe el exceso de humedad del subsuelo, las tablas se hincharán, creando abombamientos que arruinan la planitud de la cancha. Peor aún, la humedad constante pudrirá las vigas desde adentro y atraerá termitas. Un instalador profesional nunca arriesgará una instalación sin antes confirmar con un higrómetro digital que el subsuelo está completamente seco. La paciencia en la fase de secado del hormigón es la primera garantía de longevidad.

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