En un pabellón deportivo, la iluminación es intensa y los focos apuntan directamente hacia la cancha. Si el suelo es demasiado brillante,

generará reflejos deslumbrantes que pueden cegar momentáneamente a los jugadores, afectando su capacidad para seguir la trayectoria de la pelota y aumentando el riesgo de errores o lesiones. Para combatir esto, los suelos deportivos profesionales incorporan tratamientos anti-reflejos.
En los suelos de madera, se utilizan barnices con acabado mate o semi-mate que reducen la reflexión de la luz a menos del 8%, manteniendo la visibilidad perfecta sin causar fatiga visual. En los suelos de PVC, la superficie se texturiza mediante relieves microscópicos que dispersan la luz en lugar de reflejarla directamente. Este control lumínico es especialmente crítico en deportes como el bádminton o el tenis, donde los atletas deben rastrear objetos en movimiento a gran velocidad. Un suelo con buen tratamiento anti-reflejos garantiza que los jugadores puedan concentrarse en el juego sin distracciones visuales, creando un entorno seguro y profesional.

