Cuando caminamos sobre un suelo de madera en un pabellón profesional, rara vez pensamos en lo que hay debajo.

Sin embargo, la estructura de soporte es tan importante como la superficie visible. Este sistema se conoce como «vigas» o «listones» (joists), y actúa como el esqueleto del suelo. Generalmente fabricadas con maderas flexibles como el pino o el abeto, estas vigas se colocan a intervalos precisos (normalmente de 30 a 40 centímetros) sobre almohadillas de goma o poliuretano.
La función principal de este sistema flotante es crear una cámara de aire que permita que el suelo se mueva y respire. Cuando un atleta salta y aterriza, las vigas se flexionan ligeramente, trabajando en conjunto con las almohadillas para absorber el impacto. Existen diferentes configuraciones: el sistema de viga simple es ideal para centros escolares y comunitarios, mientras que el sistema de doble viga o viga principal y secundaria se utiliza en arenas profesionales para ofrecer una mayor estabilidad y absorción de choques. Sin esta ingeniería subterránea, el suelo sería simplemente una tabla rígida, incapaz de proteger las articulaciones de los deportistas.

