Proceso de barnizado y protección antideslizante

El barniz del suelo deportivo no es solo estético, es una «armadura tecnológica».
Debe ser de poliuretano a base de agua o barniz UV deportivo, libre de benceno y formaldehído, y con una altísima resistencia a la abrasión (generalmente más de 10.000 ciclos). La FIBA exige estrictamente un brillo de 45°±5, el nivel óptimo para la visión del atleta, evitando deslumbramientos y garantizando un coeficiente de fricción de 0,4-0,7. Este barniz tiene la propiedad de «no resbalar con el agua y agarrar más con el sudor», ofreciendo tracción segura incluso con alta sudoración.
El barnizado profesional es un proceso riguroso que incluye lijado (con una tolerancia de 2 mm en 3 metros), reparación, aplicación de imprimación, pulido, pintura de líneas/logotipos y secado. Para mayor dureza, se recomiendan dos capas de barniz final. Hoy en día, la solución más rentable y de alto rendimiento combina barniz UV de fábrica con pintura de patrones in situ y una capa final. Además, su resistencia química protege contra el sudor y las bebidas, permitiendo restaurar su brillo simplemente con un paño ligeramente húmedo. Si la superficie sufre pequeños arañazos, se puede reparar localmente y repintar para restaurar su rendimiento deportivo, reduciendo significativamente los costos de mantenimiento y asegurando la estabilidad visual y funcional a largo plazo.

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