El arte del marcado en suelos deportivos: Una combinación de precisión y estética

Las líneas blancas, rojas o azules que definen una cancha de baloncesto
voleibol o bádminton no son simples pegatinas ni pintura casera. El proceso de marcado (o rayado) de un suelo deportivo de madera es una disciplina que combina una precisión milimétrica con una química de adhesión compleja. Un error en esta etapa puede arruinar la estética de un estadio entero y causar disputas reglamentarias en competiciones oficiales.
El proceso comienza con una medición topográfica exacta de la cancha, asegurando que cada línea esté perfectamente recta y en la posición reglamentaria. Una vez lijado y barnizado el suelo, se utilizan cintas de enmascarar de alta calidad para delimitar los patrones. La pintura utilizada es un esmalte deportivo especializado, diseñado químicamente para adherirse perfectamente al barniz de poliuretano sin descascarillarse con el roce de las zapatillas, pero con la flexibilidad suficiente para no agrietarse con los movimientos naturales de la madera. Además, el color debe ser vibrante y resistente a los rayos UV para no amarillear con el tiempo. Un buen trabajo de marcado no solo cumple con las normas de las federaciones deportivas, sino que realza la belleza visual del parquet, convirtiendo la cancha en un escenario profesional listo para la acción.

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