En el tratamiento de superficies de los pavimentos deportivos de madera, el acabado no cumple meramente una función estética, sino que actúa como un factor determinante fundamental para la seguridad de los deportistas. Los pavimentos deportivos de madera de nivel profesional están sujetos a requisitos extremadamente rigurosos en lo que respecta a su coeficiente de fricción superficial; las normas internacionales exigen que este valor se sitúe dentro del rango de 0,4 a 0,7. Esta estadística, aparentemente árida, constituye en realidad la «garantía vital» de la seguridad de los atletas.

Si el coeficiente de fricción desciende por debajo de 0,4, el pavimento se vuelve excesivamente resbaladizo. Durante los partidos de baloncesto o bádminton, los atletas que realizan frenadas bruscas, giros sobre el eje o cambios de dirección repentinos son altamente propensos a resbalar y perder el control, lo que podría derivar en lesiones graves provocadas por caídas. Por el contrario, si el coeficiente de fricción supera el valor de 0,7, el pavimento adquiere una adherencia excesiva. En tales casos, las suelas del calzado de los atletas pueden sentirse «pegadas» a la superficie, dificultando un deslizamiento fluido durante la actividad física intensa; la inmensa fuerza de fricción se transmite entonces directamente a los tobillos y las rodillas, provocando distensiones ligamentosas o lesiones de menisco.
Para alcanzar este «rango ideal», los acabados deportivos profesionales suelen emplear poliuretanos de base acuosa o tecnologías de curado por radiación UV. Estos acabados poseen una resistencia a la abrasión y unas propiedades de adherencia excepcionales, capaces de penetrar en los poros vasculares de la madera para formar una película protectora que, a la vez, es robusta y elástica. Esta capa protectora no solo debe ser sumamente duradera —capaz de soportar más de 9.000 ciclos de abrasión—, sino que también debe proporcionar un grado moderado de «sensación de amortiguación».
Asimismo, los acabados deportivos profesionales deben exhibir propiedades ópticas superiores. Deben presentar un acabado mate o semimate para evitar que las luminarias de alta intensidad situadas en el techo del recinto generen reflejos deslumbrantes sobre el suelo, lo cual podría interferir con la visión de los atletas. Simultáneamente, la seguridad medioambiental constituye un requisito innegociable; los acabados deportivos de alta calidad deben ser atóxicos, inodoros y estar libres de sustancias nocivas como el benceno y el tolueno, garantizando así que la salud respiratoria de los atletas no se vea comprometida dentro del entorno cerrado del recinto deportivo.

