Al seleccionar los materiales para pavimentos deportivos de madera, las tablas de la superficie —que actúan como la «piel» en contacto directo con los atletas— desempeñan un papel fundamental; su composición determina directamente tanto el rendimiento deportivo como la estética visual del recinto. Actualmente, las dos especies de madera predominantes en el mercado son el arce norteamericano y el *Quercus mongolica* (un tipo de roble) de origen local; cada una posee méritos distintivos y se adapta a diferentes entornos deportivos.

El arce —particularmente el arce duro norteamericano— es ampliamente reconocido como el «estándar de oro» para los pavimentos deportivos de madera. En términos de propiedades físicas, el arce es una especie de fibra larga caracterizada por una textura robusta y densa, y una dureza moderada (clasificada típicamente como Grado I o II). Esta estructura fibrosa única le confiere una resistencia excepcional al impacto y una gran resiliencia, minimizando eficazmente la pérdida de energía de los atletas durante las paradas repentinas y los saltos. Visualmente, el arce presenta un tono de color claro con un patrón de veta fino y uniforme, y una variación cromática mínima. Esta coloración clara resulta en un bajo nivel de deslumbramiento durante las transmisiones televisivas de alta definición, ofreciendo una claridad visual superior; en consecuencia, se ha convertido en la elección preferida para las ligas de baloncesto de primer nivel, como la NBA y la CBA.
Por el contrario, el *Quercus mongolica* (roble) exhibe un conjunto de características distintas. El roble posee una textura más dura y una resistencia excepcional a la abrasión, al tiempo que presenta una veta distintiva con un «patrón de montaña» que ofrece un mayor atractivo decorativo. Debido a su mayor dureza, el pavimento de roble ofrece tasas de rebote del balón altamente consistentes, aunque sus capacidades de absorción de impactos son ligeramente inferiores a las del arce. En consecuencia, el roble se utiliza con frecuencia en recintos multiusos caracterizados por una alta frecuencia de uso, un contacto físico de menor intensidad o presupuestos relativamente limitados, tales como gimnasios escolares o pistas de bádminton.
Al realizar una compra, además de la especie de madera, es imperativo considerar la clasificación (graduación) de la madera aserrada. Los recintos deportivos profesionales deben seleccionar estrictamente tablas de Grado A o Grado B para garantizar la ausencia total de nudos muertos, orificios causados por insectos y grietas. Además, el control del contenido de humedad es de suma importancia; este debe equilibrarse con precisión de acuerdo con las condiciones climáticas específicas de la ubicación del recinto (por ejemplo, requiriendo un rango del 8 % al 10 % en la región de Pekín) para prevenir deformaciones y agrietamientos posteriores.

