En las retransmisiones televisivas de los partidos de la NBA, vemos colores vibrantes y con varias capas en el suelo. Sin embargo, en algunos recintos de menor categoría, por comodidad, a menudo se elige un solo color para todo el suelo o se aplica una gruesa capa de pintura uniforme. Esto es un gran error.

La consideración principal al elegir un acabado para suelos de madera deportivos no es la estética, sino la reflectividad de la luz.
Si el color del suelo es demasiado claro y la reflectividad es demasiado alta (como en el caso de la pintura de alto brillo), provocará deslumbramiento bajo las potentes luces del recinto, dificultando que los atletas vean la trayectoria del balón e incluso pudiendo causar ceguera momentánea. Si el color del suelo es demasiado oscuro y la absorción de luz es excesiva, la cancha parecerá oscura, afectando a la percepción visual.
Además, los suelos de un solo color carecen de referencias visuales. Los suelos de madera deportivos profesionales suelen utilizar el color natural del arce o ajustar la transparencia y el tono de la capa superior para preservar la veta natural de la madera. Esta veta natural y la variación de color adecuada proporcionan a los atletas una excelente profundidad visual, ayudándoles a calcular con mayor precisión la distancia y la velocidad.
Por lo tanto, no intente pintar el suelo deportivo de un único «gris elegante» o «rojo brillante». Preservar la textura natural de la madera y controlar el nivel de brillo (generalmente mate o semimate) es la opción profesional que se ajusta a la ergonomía.

