Un sistema completo de suelo deportivo de madera no se limita a las tablas de la superficie; es un sistema de suelo de alto rendimiento formado por la acción sinérgica de múltiples materiales. Sus componentes principales incluyen: una capa superior, una capa portante (vigas), una capa amortiguadora, una barrera antihumedad y accesorios de fijación.

La capa superior, generalmente de maderas nobles como el arce o el roble, tiene 22 mm de grosor y está en contacto directo con las suelas del calzado deportivo, proporcionando fricción y tacto. La capa portante consiste en viguetas de pino o abeto, colocadas horizontalmente a intervalos de 400 a 600 mm para formar una estructura flotante, que sienta las bases de la capacidad de carga y la elasticidad del sistema. La capa amortiguadora, situada debajo de las viguetas, suele utilizar almohadillas de goma, almohadillas de PU o componentes elásticos para absorber la energía del impacto y reducir las lesiones deportivas. La barrera antihumedad se coloca en la parte inferior para evitar que la humedad ascienda y provoque la deformación de la madera.
En términos de rendimiento, este sistema debe cumplir con diversas normas internacionales, como los requisitos de la norma DIN 18032 para una deformación vertical de 2,3 a 5,0 mm, una absorción de energía ≥53 % y una tasa de rebote de la pelota ≥90 %. En cuanto a las especificaciones, el espesor total del sistema suele ser de 80 a 120 mm, que puede ajustarse según el propósito del recinto. Por ejemplo, los pabellones de competición profesionales suelen utilizar sistemas de alta resiliencia (120 mm), mientras que los gimnasios escolares suelen utilizar sistemas más económicos de 80 mm. El diseño estructural científico hace que los suelos de madera deportivos no solo sean seguros y duraderos, sino que también mejoren significativamente el rendimiento atlético.

