Los suelos deportivos de madera se dividen principalmente en dos categorías según el método de instalación:

fijos y flotantes, cada uno con sus propias aplicaciones. Los sistemas fijos se fijan directamente al subsuelo de hormigón mediante vigas, lo que da como resultado una estructura estable y robusta, ideal para instalaciones profesionales permanentes (como gimnasios y centros de entrenamiento). Sus ventajas incluyen estabilidad a largo plazo sin deformación y un rebote constante, pero la instalación es compleja, requiere mucho tiempo y es difícil de mover una vez instalados.
Los sistemas flotantes, por otro lado, utilizan almohadillas o soportes elásticos para suspender todo el suelo, creando una estructura flotante. Sus principales ventajas son la rápida instalación (se completa en 3-7 días), la ausencia de daños en el subsuelo original y la facilidad de desmontaje y reubicación, lo que los hace especialmente adecuados para espacios que requieren un uso flexible, como salas polivalentes escolares, centros de actividades comunitarias y recintos de competición temporales. La estructura flotante también proporciona amortiguación, lo que aumenta la comodidad.
A la hora de elegir, es importante considerar sus necesidades: si prioriza el rendimiento deportivo de alto nivel y la estabilidad a largo plazo, elija sistemas fijos; Si valora la flexibilidad, dispone de un plazo de construcción corto o un presupuesto limitado, los sistemas flotantes son más ventajosos. Independientemente del tipo, la instalación debe ser realizada por un equipo profesional para garantizar la planitud y una elasticidad uniforme.

