La principal diferencia entre los suelos de madera deportivos y los suelos residenciales comunes reside en su rendimiento profesional.

La Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) y las normas chinas pertinentes han establecido varios indicadores clave de rendimiento para los suelos de madera deportivos, entre ellos: la tasa de rebote del balón, el coeficiente de fricción deslizante, la deformación vertical y la tasa de absorción de impactos.
La tasa de rebote del balón requiere que el suelo rebote al menos el 90 % de la altura del balón (tomando como ejemplo las normas de la FIBA) para garantizar la equidad en el juego; el coeficiente de fricción deslizante debe estar entre 0,4 y 0,6 para evitar resbalones y una fricción excesiva que podría provocar abrasiones; la deformación vertical refleja el grado de hundimiento del suelo bajo presión, con un valor ideal de 2,3 a 5,0 mm: un valor demasiado bajo produce una dureza excesiva, mientras que un valor demasiado alto indica inestabilidad; la tasa de absorción de impactos debe ser ≥53 %, lo que significa que el suelo puede absorber más de la mitad de la energía del impacto, protegiendo eficazmente las rodillas y los tobillos de los atletas.
Además, la planitud, el contenido de humedad (8%–12%), la resistencia a la abrasión y la resistencia a la deformación también son factores importantes. Los suelos de madera deportivos de alto rendimiento proporcionan un soporte estable durante competiciones intensas, a la vez que reducen el riesgo de lesiones deportivas. Estas propiedades no son inherentes, sino que se logran mediante un diseño estructural científico, materiales de alta calidad y una instalación precisa. Por lo tanto, es fundamental verificar los informes de pruebas de terceros durante la adquisición para garantizar que todos los indicadores cumplan con los estándares.

